Cómo superar el miedo a emprender

Nadie dijo que fuese fácil. Emprender es una tarea que requiere mucho esfuerzo, ilusión, ganas y máxima motivación y es normal que, al comienzo, se sientan miedos ante lo que se aparece ante nuestros ojos. Pero superar esos temores es posible e imprescindible para continuar avanzando en ese camino que, por los motivos que sea, has decidido comenzar.

  1. Comparte conversación y compañía con personas que ya son emprendedores. Te ayudará a resolver dudas y vencer ese miedo inicial, pues verás que sí, que efectivamente es posible y que, a pesar de que los comienzos puedan resultar duros, el resultado valdrá la pena. Ver que otros lo han podido hacer te motivará a hacerlo también.
  2. El miedo es normal. Miedo a fracasar, miedo a equivocarse, miedo a no salir adelante. Pero esto no debe frenarte si tu decisión está tomada, el miedo no debe ganar a la ilusión y, de hecho, lo que diferencia a quienes triunfan de aquellos que se quedan en el camino consumidos por el temor es, precisamente, el hecho de seguir con tu proyecto a pesar de sentir ese miedo. Si te enfrentas a él, habrás ganado mucho tramo del camino. Lo demás irá viniendo solo.
  3. La zona de confort. Es difícil salir de ella, pero necesario si quieres emprender y tener éxito en la iniciativa que vas a poner en marcha. Deberás aprender a estar a gusto fuera de tu zona de confort. Vuelve a aparecer el miedo cuando nos alejamos de ella pero, de nuevo, el aprendizaje y las recompensas serán mucho más satisfactorias.
  4. La motivación. Recuerda para qué estás haciendo eso. Cuando decidas emprender, centra tu foco de atención en tus sueños, en tu ilusión, en eso que te apasiona y más te gusta, y no en lo que te da miedo, te asusta, te hacer dudar o te inquieta. Un pensamiento positivo atrae siempre cosas positivas.
  5. Investiga el mercado, crea un plan de negocios, realiza la formación que creas necesaria para implementar tus conocimientos y hazlo todo, siempre, lo mejor que sepas.
  6. El riesgo está ahí. No se trata de no darte cuenta de que puedes errar y no conseguir tu objetivo. Pero cree en ti mismo y confía en tus posibilidades. Y si, por lo que fuera, la cosa no saliera bien, tranquilo, tendrás esa maravillosa sensación de haber luchado por lo que querías, y también habrás aprendido muchas cosas durante el trayecto. Recuerda que el fracaso más grande será el no haberlo intentado nunca...

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