‘Contouring’: la técnica de maquillaje que arrasa

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¿Has oído hablar de la nueva técnica de maquillarse pero aún no sabes de qué se trata?

Si no estás muy puesta en el universo beauty, probablemente este nombre te suene a chino, pero el contouring es en realidad un procedimiento que consiste en poder lucir más bellas y sacarse el mayor partido, a través de un correcto uso del maquillaje en función del tipo y de la forma del rostro que se tenga. Parece sencillo, ¿verdad?

La técnica del contouring utiliza bases de maquillaje, sobras de ojos, correctores e incluso polvos de sol y consiste en establecer las luces y las sombras necesarias en el rostro para así conseguir los efectos esperados, como puede ser afilar una nariz o mostrar un rostro más alargado de lo que es en realidad. ¡Ahora podrás cambiar la forma de tu cara con maquillaje!

1.  Aplica un primer o prebase y después la base o hidratante con color, dependiendo de si quieres un maquillaje con más o menos cobertura.

2. A continuación elige el tono del producto que vas a usar para la técnica del contouring. Puede ser polvo, fluido, crema… Es muy importante que no tenga matices rojos o anaranjados y que no tenga brillo.

3. Con una brocha grande, aplica el tono oscuro justo debajo de los pómulos hacia la zona de la oreja, en el contorno de la mandíbula, en la parte alta de la frente (justo donde empieza el cabello) y en la sien. Utiliza una más fina para remarcar los laterales de la nariz (si la tienes demasiado larga, aplica un poco por debajo de la punta de la nariz) y el párpado móvil. “Ayúdate de una brocha biselada para contornear el rostro. Mancha la brocha y retira el exceso, para que cuando vayas a aplicarlo se deposite la cantidad justa para conseguir hacer un sombreado y potenciar, de manera natural, la estructura ósea”, explica Maite Tuset.

4. Ahora le toca el turno al iluminador o highlighter. Aplica en el tabique de la nariz hasta la frente, justo encima de las cejas, en el párpado fijo, en los pómulos, encima del labio superior, en la barbilla y en la parte que ha quedado sin producto entre las zonas ‘pintadas’ de oscuro del pómulo y la mandíbula.

5. Con el tono más rosado daremos rubor a las mejillas. Asegúrate de no excederte con el blush porque puede estropear el efecto del contouring. Para aplicarlo, sonríe con los labios cerrados para marcar la mejilla y da pequeños toques.

6. Llega el paso final y el más importante. Primero ‘funde’ bien con tu piel las zonas en las que has aplicado el iluminador. Después, difumina con el oscuro haciendo círculos para darle un efecto natural y que no te queden líneas. Si quieres conseguir mayor duración aplica unos polvos traslúcidos para que fijen y complementen el maquillaje.

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