El antes y el después de una entrevista de trabajo

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Este fin de semana hemos colaborado en el suplemento dominical Tu Economía de La Razón, donde se abordaba el tema de cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo. Por eso hoy en nuestro blog te contamos cómo hacer frente al antes, al durante y al después de este momento clave.

En primer lugar, es muy importante tener claro dónde y a qué hora será el encuentro. Puede parecer una obviedad, pero llegar tarde o no aparecer donde te han citado es sinónimo de que ya casi seguro no vayan a contar contigo. Una primera impresión es importante, también con la puntualidad.

Para asegurarte de esto, puedes ir unos días antes hasta el sitio donde será la entrevista, para comprobar cuánto tiempo te cuesta desde tu casa, ver si has de usar transporte público, si se puede aparcar con facilidad si vas en coche… Cuanta menos improvisación, mejor. Si, por el motivo que sea, a poder ser ajeno totalmente a tu voluntad, ves que llegas tarde, avisa cuanto antes. No puedes permitirte no ser puntual.

Para preparar la entrevista es importante que recopiles toda la información que puedas sobre la empresa, que no te pille por sorpresa cualquier pregunta que vayan a hacerte…

Otro aspecto que has de tener muy en cuenta y que ya hemos tratado en anteriores ocasiones es la vestimenta con la que acudes a esta entrevista. Debes esforzarte en mostrar tu mejor imagen, no te veas disfrazado tampoco, porque la naturalidad es importante y el hecho de sentirte cómodo con la ropa que llevas, también, pero ante todo debes ir bien vestido.

Cuando comiences la conversación habla de usted a tu entrevistado. Si prefieren el tuteo serán ellos quienes te lo sugieran. Debes dirigirte a esta persona de manera educada, cordial y amable. Con un tono correcto y sabiendo la importancia que cobra el lenguaje no verbal en este tú a tú con tu futuro. El apretón de manos con el que saludes deberá ser firme y seguro, no dejes la mano muy blanda ni aprietes demasiado fuerte. Debes mostrar una actitud relajada y lo más natural posible, manteniendo un contacto visual permanente con tu entrevistador. Él será quien dirija la entrevista pero en cuanto veas ocasión y así se te sugiera debes intervenir, hablar, comunicar, expresar lo que deseas y preguntar las dudas que tengas, sobre sueldo, funciones… Evita contestar algo que no has entendido bien y tampoco seas demasiado explícito evidenciado que necesitas el trabajo de forma desesperada. Sonríe y sé agrdable en el trato, siempre con la máxima educación.

Cuando haya finalizado la entrevista haz un ejercicio de autocrítica. Es decir. Piensa en cómo ha transcurrido el encuentro, cómo te has sentido y cómo has actuado, para poder evitar posibles errores en el futuro. Y si, por el motivo que sea, finalmente no eres el candidato escogido para el puesto, debes asumir correctamente este hecho y no pensar aquello de “ellos se lo pierden”. Reflexiona sobre por qué ha podido suceder y trata de enmendar aquello que consideres que deberías haber hecho o dicho de otra forma.

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